El retroceso democrático en el Perú: El asedio electoral a los Derechos Humanos

"Lo que se presenta como un 'decaimiento' es en realidad el interés en perpetuar dinámicas autoritarias". Analizamos el peligroso asedio de los candidatos 2026 contra la Corte IDH y la protección de los derechos fundamentales. No permitamos que la falsa promesa de seguridad se convierta en un cheque en blanco para el abuso de poder.

ARTÍCULO DE OPINIÓN

Jeyson Guevara

3/27/20263 min read

imagen obtenida de :https://nexos.ulima.edu.pe/2024/04/11/elecciones-presidenciales-2026-surgiran-nu
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En el actual escenario electoral peruano, la protección de los derechos fundamentales ha pasado de ser un consenso democrático a un blanco de ataque sistemático en los planes de gobierno. Según los reportes más recientes sobre las candidaturas de 2026, al menos cinco organizaciones políticas han formalizado su intención de revisar o abandonar la competencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) [1]. Esta postura, que antes se manifestaba en proyectos de ley aislados y cuestionamientos del Ejecutivo, hoy se ha consolidado como una promesa de campaña que busca capitalizar el descontento social sin un análisis real de sus consecuencias jurídicas [1].

El contexto de un retroceso regional

Esta ofensiva contra el Sistema Interamericano no surge de la nada. Es el clímax de una narrativa de confrontación que el Estado peruano ha sostenido frente a organismos que cuestionan la falta de independencia judicial. No obstante, el fenómeno no es puramente local. El Informe Anual 2024 de la CIDH (publicado en 2025) alerta que América Latina atraviesa un periodo de marcado retroceso en materia de derechos humanos, con una polarización social instrumentalizada por las élites para debilitar los controles externos [2].

En este panorama, los candidatos que hoy cuestionan la Corte IDH ignoran deliberadamente que la crisis de legitimidad de los derechos humanos es un fenómeno global, exacerbado por la impunidad en conflictos internacionales como la devastación en Palestina o la invasión a Ucrania. Al intentar desvincularse del sistema, los aspirantes a la presidencia no buscan "soberanía", sino evadir la fiscalización internacional en un contexto de creciente autoritarismo [1, 2].

La narrativa de la "Mano Dura" y la deshumanización

El principal argumento de los candidatos que promueven el retiro de la Corte IDH es la crisis de inseguridad ciudadana. Bajo una lógica de populismo punitivo, se intenta convencer al electorado de que los derechos humanos son un obstáculo para combatir el crimen, utilizando el modelo salvadoreño como referente aspiracional. Sin embargo, esta comparativa omite que dicho modelo se asienta sobre un régimen autocrático donde se ha eliminado el equilibrio de poderes, una realidad muy distinta a la complejidad institucional peruana [1].

Lo más preocupante de esta postura electoral es la deshumanización del "otro". Esta corriente se alimenta de antecedentes retóricos peligrosos, como los del exministro Morgan Quero, quien en su momento llegó a segregar la condición humana al afirmar que los derechos no alcanzan a quienes el Estado etiqueta como enemigos [3]. Esta narrativa, ahora adoptada por diversos candidatos, busca:

  • Invisibilizar a las víctimas del uso desproporcionado de la fuerza.

  • Estigmatizar la protesta social como un acto puramente criminal.

  • Normalizar la arbitrariedad bajo el pretexto del orden.

La paradoja ideológica: Los extremos se tocan

Como bien han analizado Kresalja y Ochoa, los discursos contrarios a los derechos humanos no pertenecen a una sola orilla política, sino que convergen en los extremos. Los candidatos de izquierda radical suelen despreciar estos derechos por considerarlos "burgueses" o herramientas de protección de privilegios económicos. Por otro lado, los candidatos de la derecha autoritaria apelan a una interpretación distorsionada de la "autodeterminación de los pueblos" para justificar violaciones bajo el argumento de que los derechos dependen de la nacionalidad y no de la condición humana universal [4].

"Lo que hoy se presenta como un 'decaimiento' de los derechos humanos en las propuestas electorales es, en realidad, un diseño político para perpetuar dinámicas autoritarias sin contrapesos internacionales" [4].

El derecho a ser humano frente al poder

En definitiva, las plataformas electorales que hoy cuestionan la vigencia de los tratados internacionales evidencian una clara tendencia antidemocrática. Los derechos humanos no son concesiones que un candidato pueda otorgar o retirar según el humor de la opinión pública. Como sostiene Savater, estos constituyen "el derecho a ser hombre", un estatuto en el que los ciudadanos se reconocen como iguales frente al poder del Estado [5].

El compromiso ético del ciudadano en estas elecciones debe ser identificar que, al debilitar a la Corte IDH, los candidatos no están castigando a los delincuentes, sino despojando a la ciudadanía de su última red de protección frente al abuso de poder.

Referencias Bibliográficas

  1. La República. Cinco partidos prometen revisión y salida de Corte IDH y otros tres defienden permanencia en planes de gobierno. La República [Internet]. 9 de enero de 2026 [citado 27 de marzo de 2026]. Disponible en: https://larepublica.pe/politica/2026/01/09/cinco-partidos-prometen-revision-y-salida-de-corte-idh-y-otros-tres-defienden-permanencia-en-planes-de-gobierno-hnews-305037

  2. Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Informe Anual 2024. Washington, D.C.: CIDH; 2025.

  3. Quero M. Declaraciones sobre el uso de la fuerza y derechos humanos en el contexto de las protestas sociales. Lima: Ministerio de Educación; 2024.

  4. Kresalja Baluarte S, Ochoa C. Derecho Constitucional: El sistema de fuentes. Lima: Fondo Editorial PUCP; 2009.

  5. Savater F. El valor de elegir. Madrid: Ariel; 2010.